miércoles, 13 de junio de 2012

Isabel la Católica



Isabel I, reina de Castilla, conocida popularmente como Isabel la Católica, nació el 22 de abril de 1451 en Madrigal de las Altas Torres (Ávila), era hija de Juan II y de Isabel de Portugal (segunda esposa del soberano).

En el año 1464 como mantenía una estrecha relación con su hermano el monarca Enrique IV de Castilla, se traslada a la corte de su hermano, y de este recibió rentas y una villa en Casarrubios del Monte (Toledo). El reinado de su hermano estuvo caracterizado por la inestabilidad, lo que origino un gran número de intrigas. El monarca estaba muy influenciado por sus validos Juan Pacheco y Beltrán de la Cueva, lo que origino descontento por parte de la nobleza castellana, por lo que con el apoyo de Navarra y Aragón se enfrenta a Enrique IV. La liga nobiliaria estaba encabezada por Alfonso Carrillo, arzobispo de Toledo, Pedro Girón maestre de Calatrava y el marques de Villena.


En el año 1465 en la denominada farsa de Ávila, destituyen a Enrique IV y proclaman monarca a su hermano Alfonso. Junto a las murallas levantaron un tablado, sentaron sobre un trono a un muñeco que representaba a Enrique IV, le arrebataron todos los atributos regios y sentaron en el trono al infante Alfonso.

En el año 1468 muere misteriosamente el infante Alfonso. A Isabel considerada como legitima heredera se le ofrece la corona, e incluso en algunas ciudades es proclamada como soberana, pero Isabel rechazo la oferta mientras viviera Enrique IV.

En ese mismo año Enrique IV, en el denominado Pacto de los Toros de Guisando, reconoce a Isabel como Princesa de Asturias por lo que reconocía públicamente que su hija, la infanta Juana, no tenía su sangre. La Infanta Juana nació en el año 1462, popularmente se la conocía como Juana la Beltraneja, ya que se consideraba que no era hija de Enrique IV, y que era fruto de la relación entre Juana de Portugal (esposa de Enrique IV) y don Juan de Beltrán (valido del Rey). Popularmente se consideraba que Enrique IV, no podía tener descendientes por lo que se le conocía como el “Impotente”.

Isabel el 19 de octubre de 1469, en Valladolid, contrae matrimonio con Fernando de Aragón, hijo de Don Juan II y heredero del Reino de Aragón. Aunque para que pudiera celebrarse el matrimonio necesitaban de una bula papal, ya que Isabel y Fernando eran primos segundos.




Este matrimonio disgusto a Enrique IV, que se hubiera casado con el rey de Portugal don Alfonso, lo que originó que en el año 1470 revocara su decisión y nombro a doña Juana como Princesa de Asturias.

Al principio Isabel no tenía muchos partidarios pero progresivamente fue consolidando su posición. En 1474 Enrique IV decide negociar con Isabel pero fallece el 11 de diciembre sin que se hubiera resuelto el problema sucesorio.

Isabel se autoproclama reina en Segovia, el 13 de diciembre de 1474. Por otro lado, Fernando tiene aspiraciones al trono de Castilla, alegando su descendencia directa de Juan I de Castilla, y también arguye la costumbre aragonesa de excluir a las mujeres de la sucesión.

En el año 1475 Fernando e Isabel firman la Concordia de Segovia que regulaba la participación de cada uno en el gobierno y establecía la igualdad de poderes entre Isabel y Fernando, en las monedas debería aparecer el busto de los dos, las disposiciones serian firmadas por ambos. Como símbolo de esa unidad, destacaba el escudo, donde figuran unidas las armas de Castilla y Aragón, el yugo, el haz de flechas y el famoso lema “Tanto Monta, Monta Tanto, Isabel como Fernando”.

En el año 1475 estalla la Guerra Civil, enfrentándose Juana e Isabel. Juana contaba con el apoyo de Portugal, de el Marques de Villena, el Duque de Arévalo, el Marques de Cádiz, el gran maestro de Calatrava y el Arzobispo de Toledo. León, Burgos, Galicia, Alcalá, Sevilla, Toledo y Madrid reconocen a Juana como legitima sucesora de Enrique IV.

Los partidarios de Juana fueron derrotados en Toro (1476) y Albuera (1479). En 1479 se logro la paz definitiva con Portugal, con la firma del tratado de Alcaçobas. Isabel era reconocida como reina, Juana con 16 años, se negó a casarse con Juan (heredero de Isabel) y se retiro al Convento de Santa Clara en Coimbra, posteriormente se traslado a Lisboa donde falleció en 1530.

El final de la guerra coincide con la muerte de Juan II, por lo que Fernando es nombrado Rey de Aragón.

Los monarcas desarrollaron una política de enlaces matrimoniales de sus hijos con príncipes y soberanos, encaminada a lograr que España ocupara una situación destacada en Europa. Su hija Isabel, se caso con el Infante portugués Alfonso y tras el fallecimiento de éste, con el Rey Manuel I, tras la muerte de Isabel María se caso con Manuel I. Juan y Juana se casaron con Margarita de Austria y con Felipe de Borgoña (el Hermoso) ambos hijos del emperador Maximiliano de Austria. Catalina se caso con Arturo y posteriormente con Enrique VIII de Inglaterra.

En política interior los Reyes Católicos querían lograr el fortalecimiento del poder real, para ello acotaron los privilegios de la nobleza y restablecieron la Santa Hermandad de Castilla (1476), que era una especie de policía sufragada por los poderes locales para proteger las villas, su existencia es anterior a 1476, pero durante la etapa comprendida entre los años 1476 a 1498, se revitalizo este cuerpo que marca el comienzo del Ejército Real.

Con la ayuda del Cardenal Cisneros, llevaron a término la dignificación del Clero, acometiendo una reforma de este, lo que conllevo también la revitalización de algunas órdenes religiosas.

A petición de los Reyes Católicos, que enviaron a Roma al Obispo de Osma, el Papa Sixto IV, el 1 de noviembre de 1478, otorgaba a los Reyes Católicos la bula “Exigit Sincerae Devotionis” por lo que se establecía la Inquisición en España, con el fin de evitar y corregir las falsas conversiones de judíos y de moriscos y perseguir los delitos de herejía. Se constituyo como un Tribunal eclesiástico con fuero propio e independiente del episcopado, aunque su existencia es anterior a 1478.

Isabel la Católica y el año 1492.

 En el año 1492 ocurren una serie de sucesos que tuvieron una gran trascendencia histórica, no pretendo hacer un estudio minucioso de ellos, porque saldría de las pretensiones de este artículo, pero en un artículo dedicado a Isabel la Católica, hay que mencionarlos.

Simplificando, cabe señalar, que Cristóbal Colón tras su estancia en Portugal, buscando apoyo a su proyecto, porque estaba convencido de la existencia de una ruta más corta para llegar a las Indias Occidentales, viaja a España, y tras varias conversaciones con los monarcas, logra el apoyo de Isabel.

El 17 de abril firmaron las Capitulaciones de Santa Fe, en las que se establecía el reparto de los beneficios del viaje de Colón que partió del Puerto de Palos (Huelva) en 1492. En el año 1493 el Papa Alejandro VI otorgó a Isabel y a Fernando la soberanía de las tierras que habían sido descubiertas y en 1494 les concedió el título de los Reyes Católicos.

La Conquista del Reino de Granada fue fruto de un largo proceso que se acelero a partir de 1480. Con una guerra de cerco y de desgaste económico aprovechando la inestabilidad del Reino Nazarí de Granada. El reino Nazarí giro siempre entre dos políticas totalmente opuestas; por un lado pactaron treguas con Castilla, por lo que los reyes granadinos pagaban fuertes impuestos (parias) en concepto de vasallaje a Castilla; y por otro lado las actuaciones militares aprovechando la debilidad interna del poder político cristiano durante los siglos XIV y XV.

Por otro lado la constitución interna del Reino de Granada, en la que no había un orden sucesorio evidente, propiciaba tensiones que podía terminar en guerras civiles. En este contexto de guerras civiles, Boabdil, el último monarca Nazarí, subió al trono en el año 1482 gracias al apoyo de los Abencerrajes. 

Fotografía de la Alhambra de Granada residencia del reino Nazarí

Abu Abd Allah Muhammad (Boabdil el Chico) fue entronizado como Muhammad XI( tradicionalmente llevaba el ordinal numero 12, pero recientemente los expertos han introducido cambios en el orden sucesorio tradicional). Era hijo de Muley Hacén y de su esposa Aixa, hija de sultán Muhammad IX. Boabdil, su hermano menor Yusuf y su madre cae en desgracia a consecuencia de una intriga de harén: Muley Hacén se enamoro de una esclava cristiana, Isabel de Solis, capturada en una correría fronteriza. Convertida al Islam con el nombre de Soraya, adquirió un gran poder , que origino descontento.


A este hecho, hay que unir la perdida de Alhama, que aprovecho Boabdil para hacerse con el poder en el Reino Nazari, produciéndose una guerra civil. Boabdil para reafirmar su poder y para que nadie le acusara de débil, no tuvo más remedio que declarar la guerra a Castilla.

En las tropas castellanas destaco Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, había asistido a las guerras civiles de Castilla, y había sido paje de don Alfonso en la Corte de Ávila. Isabel en la época en la que estaba consolidando su poder y tenia que eliminar enemigos y fortalecer el control armado en el territorio peninsular, le llama. En la guerra contra Alfonso V de Portugal, Gonzalo mandaba una compañía de 120 caballeros. Cuando comenzó la Guerra de Granada, a Gonzalo se le encomendó una compañía de 120 lanzas, las crónicas, le consideran un héroe en la toma de Loja (1486). Participo activamente en los acontecimientos previos a la toma de la Alambra, no solo por su papel como guerrero, sino como espía y como negociador, ya que logro convencer al monarca nazarí para que se rindiera.

En 1492 otro suceso trascendental, fue la Expulsión de los judíos de España. El edicto de expulsión se firmo el 31 de marzo de 1492, afectando a todos los judíos residentes en España y dándoles un plazo de cuatro meses, y los que no hubieran abandonado España en ese plazo serian condenados a muerte y se les confiscarían sus bienes.

En su marcha podían llevar sus bienes o venderlos, pero no podían llevar ni oro ni plata. Para que el Edicto fuera conocido tuviera que ser leído por pregoneros en las plazas publicas de ciudades y pueblos. El destierro sólo podía ser evitado mediante la conversión y el bautismo.

Las causas de esta medida, siguen siendo motivo de debate entre los historiadores, sin que todavía pueda saberse con certeza el motivo de esta decisión, y las razones religiosas pudieron servir de excusa a otras motivaciones. Las causas que se barajan son la presión popular antijudia, la lucha de clase entre los grupos privilegiados y la burguesía judía y, por último, la alianza de las oligarquías urbanas antijudías con la monarquía.

Muy pocos aceptaron la conversión forzosa. Uno de los casos más conocidos fue el de Abraham Señero, Rabino Mayor de Castilla, y uno de los colaboradores más leales a los Reyes Católicos. Su familia y él fueron bautizados el 15 de junio de 1492 en el Monasterio de Guadalupe, en la ceremonia Isabel y Fernando actuaron como padrinos, Abraham Señero recibió el nombre de Fernán Núñez, pocos días después fue nombrado Regidor de Segovia.

Por el contrario Isaac Ábranle, que nació en Lisboa en el año 1437, se traslado a Toledo en el año 1483, siendo financiero de los Reyes Católicos, orgulloso de su linaje y considerándose descendiente del Rey David, decidió no convertirse por lo que abandono España, muriendo en Papua en el año 1508.

Los judíos que optaron por abandonar España se prepararon para el viaje, la mayoría de las veces tenían que vender sus pertenencias a precio muy bajos; Bernáldez el cronista de los Reyes Católicos escribió “daban una casa por un asno y una viña por poco paño o lienzo porque no podían sacar ni oro ni moneda”. Algunos intentaban burlar la prohibición de llevar oro y moneda con la complicidad de oficiales reales o de nobles, e incluso, algunos se tragaban ducados, como cuenta Bernáldez.

También tenían que vender los bienes comunales de las aljamas o barrios judíos, y los beneficios obtenidos se destinaban a pagar los gastos de viajes (manutención, trasporte, derechos de paso…) de los judíos que tuvieran menos medios económicos.

También pudieron realizarse otro tipo de cesiones, como el llevado a cabo en el Campo de Judizmendi, en Vitoria; la Aljama lo cedió al Concejo a cambio de que solo pudiera usarse como Dehesa, para evitar la profanación del cementerio judío. Vitoria cumplió su compromiso hasta el año 1952, año en que la comunidad judía de Bayona, le relevo de su compromiso, como muestra de agradecimiento por la acogida que dispensaron a los descendientes de los judíos expulsados durante la II Guerra Mundial.

Los años finales de la soberana fueron muy difíciles, ya que dos de sus hijos murieron, Juan (1497) e Isabel (1498), y de su nieto Miguel (1500). La soberana falleció el 26 de noviembre de 1504 en Medina de Campo, dejando como regente vitalicio de su heredera (Juana) a su marido.

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