domingo, 10 de agosto de 2014

¿Sabías que…? El 10 de agosto de 1557 tuvo lugar la batalla de San Quintin, origen del Monasterio de El Escorial

El 10 de agosto de 1557 durante el reinado de Felipe II tuvo lugar la Batalla de San Quintín.
Felipe II destacó por ser un gran mecenas del arte y probablemente el mayor coleccionista de pintura de su época. Las obras más importantes de los artistas del siglo XVI que se exponen en el Museo del Prado de Madrid, formaban parte de su colección de pintura.
También ordeno la construcción del Monasterio de El Escorial que comenzó a construirse en el año 1561, para conmemorar la victoria de la Batalla de San Quintín, acaecida en el día de San Lorenzo (10 de agosto 1557), por lo que la planta del Monasterio tiene forma de parrilla invertida.

Además dicha batalla ha dado lugar a una expresión popular española, “Se armo la de San Quintín” o “Voy a Armar la de San Quintín” empleada para describir una gran pelea o polemica

Batalla de San Quintin
En el  año 1556 la Guerra entre Francia y España, que había tenido mucha importancia durante el reinado de Carlos I de España y V de Alemania y Francisco I de Francia, se había reanudado bajo los reinados de Felipe II y Enrique II. Enrique no aceptaba que Francia estuviera rodeada por posesiones hispanas y que su influencia en Italia fuera menor.
El conflicto se extendió rápidamente desde Italia a los Pirineos, Norte de Francia y los Países Bajos, donde se libraron las batallas más importantes.
Felipe II pretendía invadir la Champaña desde Flandes ocupando alguna plaza. En julio de 1557, 42.000 hombres liderados por el General Duque de Saboya, entran en Francia. Le seguía Felipe II con otro ejército de 20.000 hombres.
El 24 de marzo de 1961, con motivo del día del sello, emite una serie titulada Pintores y sus obras. Domenico Theotocopoulos.El sello de valor facial de 10 pesetas reproduce el Martirio de San Mauricio, que fue un encargo que Felipe II le pidió para el Monasterio de el Escorial. Además situó a dos capitanes victoriosos de las campañas de Felipe II: con armadura y pelo canoso representa a Manuel de Filiberto, duque de Saboya, nombrado por el Papa Gregorio XIII, gran maestre de la orden de San Mauricio y ganador de la Batalla de San Quintín . A la derecha retrata a Alejandro de Farnesio, Príncipe de Parma, y gobernador de los Países Bajos
En un principio el Duque de Saboya había pretendido sitiar la ciudad de Rocroi pero desistió porque era una ciudad muy bien defendida, por lo que se dirige a Saint – Quentin (San Quintín), a orillas del río Somme. En este sentido el  viernes  6 de agosto de 1557 le ordenaba, en una carta, avanzar hacia San Quintín:
“Nos havemos resuelto en que debéis partir el jueves y iros a poner sobre San Quintín”.
El ejército francés de 26000 hombres mandados por el Condestable Anne de Montmorency, observaba las maniobras españolas. Montmorency pretendía atacar cuando las tropas españolas sitiaran alguna ciudad para atraparles entre dos fuegos. Antes de que el cerco a San Quintín fuese más fuerte logro mandar 500 hombres para reforzar la ciudad.
Al día siguiente el asedio ya era total y los españoles iniciaron los bombardeos, por lo que era imposible que los franceses reforzaran la ciudad. Montmorency no tenía otra alternativa que marchar hacia San Quintín para combatir. Pretendía cruzar el río, atravesando una zona pantanosa para lanzarse sobre las líneas enemigas, para romper el asedio y reforzar la ciudad. Aunque era una estrategia arriesgada Montmorency se sentía seguro porque él era un veterano y el Duque de Saboya inexperto.
Montmorency estaba convencido de que la caballería del Conde de Egmont había marchado hacía el norte para recibir y escoltar a Felipe II, y que el único puente que existía sobre el río no posibilitaría que las tropas españolas atravesaran el río rápidamente.
Sin embargo el Duque de Saboya había previsto la estrategia francesa y había mandado a la caballería del Conde de Egmont a la ribera por donde avanzaría el ejército galo. También habían construido otro puente y habían descubierto un vado.
El ejército francés inició la marcha la noche del 9 al 10 de agosto, llegando a las puertas de la ciudad en la madrugada, convencidos de que los españoles no se habían dado cuenta de su llegada.
A las 10 de la mañana miles de franceses empezaron a cruzar el río en barcas para atacar a los españoles, pero fueron sorprendidos por los arcabuceros españoles, sufriendo muchas bajas.
Además la infantería española comenzó a vadear el río lejos de las miradas de Montmorency, que no se dio cuenta de ello hasta que no estaban avanzando hacia ellos. Montmorency ordena a la caballería francesa avanzar hacia el enemigo pero fueron sorprendidos por la espalda y por los flancos por la caballería del Conde de Egmont. La infantería francesa estaba combatiendo en la ribera pantanosa o vadeando el río, por lo que no podía acudir a ayudar a la caballería.
Montmorency no tenía otra opción que la retirada por lo que reagrupo a sus hombres para comenzar una retirada ordenada, pero las tropas españolas les hostigaron durante su huida y les obligaron a presentar batalla otra vez más siendo derrotados nuevamente.
Fue una batalla muy cruenta donde murieron más de 6000 soldados franceses, Montmorency fue apresado junto con 7000 hombres, unos 5000 soldados franceses pudieron escapar. Esa noche partió un mensajero para Cambrai para avisar a Felipe II de la victoria obtenida y el soberano partió hacia San Quintín, llegando el 13 de agosto.
La toma de San Quintín tuvo lugar el 27 de agosto. No hubo clemencia hacia los defensores y la mayoría fueron pasados a cuchillo y la ciudad fue duramente saqueada como castigo a su resistencia. Felipe II estuvo presente y se puso por primera y única vez su armadura de batalla con la que lo retrato Antonio Moro.

El Monasterio de El Escorial. Consideraciones generales.
El 16 de abril de 1561 Felipe II escribía a fray Francisco de Pozuelo, general de la orden de los Jerónimos:
“En reconocimiento de la victoria que Nuestro Señor fue servido en darme el día de San Lorenzo del año 1557, tengo determinado edificar y dotar un monasterio”.


Hacia referencia al monasterio que comenzó a construirse en el año 1561, en una pequeña aldea de la Sierra de Guadarrama, a unos 50 Km. de Madrid, que fue convertida también en ese mismo año Capital de la Monarquía.
San Lorenzo era un santo aragonés martirizado en Roma en el año 258. En Huesca se encontraba una reliquia suya (una pierna) que Felipe II hizo trasladar al Monasterio.
Se pensaba llamar San Lorenzo de la victoria aunque finalmente se denominó San Lorenzo el Real, aunque la referencia a San Quintín no se olvidó y años más tarde se realizó una serie de frescos que recordaba la Batalla de San Quintín para la Sala de las Batallas, en la que se representó también la victoria naval de las Azores en el año 1583 y la Batalla de Higueruela de 1431 (Guerras de Granada).
Otra de las causas para construir el Monasterio Real, fue por los deseos de su padre Carlos I de España y V de Alemania, que falleció en el año 1558. Su padre en un primer momento quería ser enterrado en la Capilla Real de la Catedral de Granada, pero posteriormente cambia de idea y quiere ser enterrado en el Monasterio de Yuste, donde paso sus últimos años, pero deja la decisión en manos de su hijo.
Que decide construir el Monasterio de San Lorenzo de el Escorial por lo que además tiene una funcionalidad de panteón real.
Si quieres conocer más sobre el Monasterio de El Escorial y sobre Felipe II puedes pinchar aquí para leer a A Un Click 7 dedicado a Felipe II y con un artículo sobre el Monasterio de El Escorial.


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