martes, 24 de septiembre de 2013

¿Sabías que…? El correo en lata o el “Tin Can Mail”.


Hoy quiero hablaros de un sistema de correo muy poco usual y cuya historia es bastante desconocida, y que en la era de Internet, donde nos podemos comunicar casi instantáneamente con cualquier parte del planeta, con un click de ratón o pulsando un botón, nos puede parecer chocante este sistema, además en una época en la que el correo epistolar no tiene la importancia de antaño.
Pero durante siglos, el sistema postal era vital, como medio de comunicación entre personas, y el medio más efectivo para comunicarse con personas en la distancia. Por ello  cuando por lo que fuera había dificultades, se recurría a una serie de sistemas peculiares, para garantizar que se recibiera la correspondencia.
Como este caso del que voy a hablar, donde nos remontamos al año 1882 cuando William Travers, solicito a los servicios postales de Tonga el poder utilizar latas de bizcochos de 40 libras o de keroseno, para poder transportar hacia los barcos de vapor que llegaban a la isla, o viceversa, la correspondencia. De esta manera nacía el "TIN CAN MAIL SERVICE".



William vivía en Niuafo’ou, una pequeña isla entre Fiji y Samoa, una isla formada por un volcán, y donde no podía llegar las barcas a remos, ni ningún barco, porque no existía ningún puerto o playa natural, que posibilitara a los embarcaciones poder atracar en la isla.
La isla vista desde el aire. Fuente: http://www.pngtours.com/tours/southpacific2.htm


Era gerente de una plantación de copra, que pertenecía a una empresa australiana.
Travers en el año 1882 se vio obligado a buscar un sistema postal que le permitiera comunicarse con su empresa en Australia. Por ello se puso en contacto con los servicios postales de Tonga y les propuso un método bastante inusual.
Usaban latas de galletas o keroseno totalmente selladas para introducir la correspondencia, y alguien a nado llegaba a los barcos a vapor, que surcaban las islas, y le entregaba la correspondencia. Además el barco le entregaba la correspondencia para que la pudiera llevar a la isla.


Normalmente se recurría a los pescadores de la isla, pero se tuvo que buscar otros métodos alternativos porque por la zona había tiburones, y porque a pesar de la corta distancia a la orilla (1 milla) un hombre a nado podía tardar 6 horas, por las fuertes corrientes.
En el año 1902 se intento usar cohetes, pero no resulto y en múltiples ocasiones el cohete explotaba durante su trayecto de la isla al barco, o por la trayectoria del cohete superaba a la isla.
En el año 1922, llega a la isla, Charles Ramsay, como gerente de otra plantación, y para poder comunicarse con su empresa, el tomo la responsabilidad de recoger nadando el correo, llegando a realizar 122 salidas.
Incluso se entregaba correspondencia por la noche. El sistema era el siguiente. El barco tocaba una sirena para avisar de su llegada, y un grupo de nadadores partía a recogerlos, uno llevaba una lámpara. Además la orilla se señalizaba con antorchas para facilitar el trabajo de los nadadores.
Pero como he mencionado anteriormente en la zona había tiburones, y un tiburón ataco a uno de los nadadores. Salote, la reina de Tonga, prohibió esta práctica. Por esta razón se tiraba una canoa a remos desde una roca y los nadadores nadaban hacia la canoa, para realizar el trayecto.
En el año 1928 Walter George Quensell, se dio cuenta del gran interés, que podía tener este sistema de correos para los filatelistas,  y se le ocurrió fabricar tampones para indicar que las cartas habían pasado por Niuafo’ou.
Pauline Hoeft, Walter G Quensell y su esposa Emma Hoeft : Fuente http://livedoor.blogimg.jp/tincan/42cd73d8.jpg

Además se llego a un acuerdo con los capitanes de los navíos, para que toda carta que llegara con el franqueo de vuelta pagado, se le marcara con tampones para señalar que la misiva había pasado por allí. Los capitanes también fabricaron tampones indicando el barco que transportaba la carta.
El éxito que tuvo este sistema fue enorme, muchos coleccionistas, querían tener cartas circuladas por Correo en Lata, así que desde todo el mundo, se recibía cartas mandando el franqueo e incluso por 1£, se le incluía alguna serie básica.
Por la gran demanda que tuvo se realizaron tampones en múltiples idiomas, incluso el jefe de policía tenía su propio tampón.

Para la isla también tuvo mucha importancia ya que en lugar de que llegara un barco una vez al año, le visitaban con más frecuencia, y además de correspondencia, con los barcos entraba también el comercio.
En el año 1946 una erupción volcánica sepulto media isla, y aunque no hubo victimas mortales, la emisora y la casa de Quensell, fueron destruidas, y con ellas los tampones.
Por una carta que Quensell mando a un amigo se conoce que durante 27 años, Quensell mandó más de 1.500.000 de cartas a 148 países y que en los últimos años llegaron barcos con no menos de 40.000 cartas, sobre todo procedentes de Estados Unidos.
En el año 1962, los habitantes de la isla, pidieron que se volviera a reactivar el sistema para poder tener comunicación exterior, y este sistema estuvo en funcionamiento hasta el año 1983, cuando se abrió un aeropuerto

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