miércoles, 16 de julio de 2014

Tercera Maravilla Del Mundo Antiguo: El Templo de Artemisa en Éfeso.

Hoy para esta sección del Blog El Salón de Cris, el blog personal de Cristina Martín San Roque, dedicada a las Maravillas del Mundo Antiguo quiero hablarte del Templo de Artemisa en Éfeso, la tercera maravilla del mundo antiguo.
Al igual que en el mundo moderno existe un ranking o lista con los monumentos más famosos del mundo y que merecen ser visitados, en el mundo helenístico existía una lista de 7 monumentos que merecían la pena ser visitados, la lista se basaba en un poema de Antipatro de Sidon, donde se elogiaba a las 7 maravillas del mundo, aunque  la lista fue sufriendo transformaciones tradicionalmente se considera que las 7 Maravillas del Mundo Antiguo eran las siguientes:
El Templo de Artemisa
La Estatua de Zeus
El Mausoleo de Halicarnaso
El Coloso de Rodas
El Faro de Alejandría

En artículos anteriores hemos visto las dos primeras del ranking, las pirámides de Gizeh y los Jardines Colgantes de Babilonia (si te interesa puedes consultar los artículos pinchando sobre el nombre)
El templo de Artemisa se encontraba en la ciudad de Éfeso, en la actual Turquía, pero que antiguamente se denominaba Asia Menor. Éfeso era una ciudad prospera y famosa por muchos motivos, a parte de que se encontrara la tercera maravilla del Mundo Antiguo.
Ruinas de Éfeso. Fuente Blog Historia y Filatelia

Como curiosidad mencionar que una leyenda narra que en las cercanías de Efeso, estaba la casa de la Virgen María, donde vivió después de la crucifixión de Jesucristo, con el apóstol Juan.
Centrándome en el templo puede mencionarse que el templo estaba dedicado a Artemisa, diosa griega de la caza, y que según la leyenda era hija de Zeus y Leto, y hermana de Apolo, y los romanos la adoraban bajo la advocación de Diana.

Se cree que el Templo de Artemisa fue construido encima de otro templo anterior, que tal vez estuviera dedicado a la Diosa Cibeles. El rey de Lidia Creso ordenó en torno al año 550 a.c construir un templo dedicado a Artemisa, encargando la parte arquitectónica a Quersifrón, y la escultura a Escopas, aunque las obras se calculan que tardaron aproximadamente 120 años y fueron terminadas por Metàgenes.
La estatua principal de la diosa medía 2 metros de altura y estaba realizada en madera de vid y estando recubierta de oro y plata.

Eróstrato en el año 356 a.c incendió el templo, posiblemente por adquirir notoriedad.
Alejandro III, que pasaría a la historia como Alejandro Magno (356-323 a.c) al visitar Éfeso y descubrir que el templo había sido destruido el día de su nacimiento, se ofreció a restaurar el templo, aunque impuso unas condiciones muy duras, que fueron rechazadas.
Alejandro Magno y la batalla de Issos. Fuente Blog Historia y Filatelia

Después de la muerte de Alejandro en el año 323 a.c el templo fue restaurado por el arquitecto Dinócrates.
En el año 262 d.c cuando el Imperio Romano pasaba por una serie de dificultades que terminaron con su caída, un proceso histórico muy complejo para resumir en unas breves líneas, el templo de Artemisa fue destruido, por los Godos, que también arrasaron con la ciudad de Éfeso.
Se conoce como era el templo gracias a la descripción de Plinio el Viejo, que contaba que el templo continuaba las pautas clásicas. El templo estaba sobre un basamento rodeado de 127 columnas jónicas que medía cada columna unos 18 metros de alto.

El templo medía 115 metros de largo por 55 de ancho y era de mármol blanco.
El friso, el frontón y las partes bajas de las columnas estaban decoradas con bajorrelieves.
El techo era de madera y la cubierta era de doble vertiente.

En el centro del templo, como era habitual, se colocaba la estatua de la diosa Artemisa
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