jueves, 4 de junio de 2015

¿Sabías que? Los tranvías transportaban correspondencia.


Hoy para esta sección del Blog El Salón de Cris, el blog personal de Cristina Martín San Roque, quiero hablarte de otro sistema para entregar la correspondencia en las ciudades.

En una época donde nos podemos comunicar con cualquier rincón del planeta de manera casi instantánea, nos puede parecer curioso ciertos sistemas para entregar la correspondencia.

Te he hablado en varias ocasiones de distintos sistemas de entregar la correspondencia, en una época donde el sistema postal era el sistema más eficaz de comunicación a larga distancia.
Hoy quiero hablarte de un sistema empleado para repartir la correspondencia dentro de grandes ciudades, el tranvía, aunque me voy a centrar a hablarte del caso de Madrid, aunque este sistema también se uso en otras ciudades.

El método era tan efectivo y tan  rápido en su funcionamiento y en la distribución de las cartas que se conservan ejemplos, fundamentalmente en cartas postales, de citas de enamorados para el mismo día o de asistencia a reuniones convocadas a primera hora de la mañana para realizarse al final de la misma o a primera hora de la tarde.
A partir del 15 de enero de 1914 casi todos los tranvías de Madrid, menos los “Canarios” y los “Jardineras” llevarían un buzón en la plataforma del tranvía.

Heraldo de Madrid 14 de enero de 1914. Fuente. Historia Urbana de Madrid. Autor del blog  Eduardo Valero


La colocación de los buzones en los tranvías fue un tema bastante importante, ya que, dado que los tranvías al llegar al final del recorrido lo único que hacían era cambiar de sentido al trole y pasar el conductor al otro lado, cuando iban en un sentido el cobrador podía vigilar el buzón y ver si echaban cartas para arrancar o no, pero al cambiar el sentido del recorrido el cobrador iba en el otro lado y no podía ver lo que pasaba con el buzón.

Existían  disposiciones curiosas sobre la forma de depositar las cartas en los buzones y que no podía pararse al tranvía para echar cartas (había que aprovechar cuando estaban en las paradas) y que si alguien paraba al tranvía para ello se le exigía el abono de un billete por el trayecto correspondiente.

Historia Urbana de Madrid. Autor del blog  Eduardo Valero



Para Correos el sistema de recogida de las cartas en los buzones de los tranvías fue muy importante ya que llegaron a contabilizarse más de cien mil cartas (y tarjetas postales) recogidas en los mismos en los primeros meses de funcionamiento.

Dado que todos los tranvías confluían o pasaban por Sol, Correos instauró un completo sistema de recogida de buzones de los tranvías, durante todo el día, con siete grupos de carteros ubicados en diversos lugares, previamente, determinados y organizados para llevar, con rapidez, la correspondencia a las oficinas centrales ubicadas en la antigua Casa de Correos. Incluso había grupos de carteros únicamente encargados de transportar la correspondencia, que recogían otros carteros de los buzones, a la Casa de Correos.

Cartero retirando la correspondencia en el año 1930. Fuente BNE. Imagen obtenida del Blog Historias matritenses. El servicio de Correos y los tranvías

Fotografía S. Yubero. Imagen obtenida del Blog Historias matritenses. El servicio de Correos y los tranvías


Eduardo Valero, en el Blog Historia Urbana de Madrid habla de estos grupos:

El primer grupo estaba integrado por 4 carteros que recogían la correspondencia depositada en los buzones de los tranvías  números 13 al 19

El segundo grupo estaba formado por 4 carteros que recogían la correspondencia depositada en los tranvías del número 1 al 8, 12, 22, 27, 31 y 32..

La sección estaba ubicada en la Puerta del Sol en el andén del centro

El tercer grupo estaba formado por 2 carteros que recogían los buzones de los tranvías números 13, 14,22, 27

El cuarto grupo estaba formado por 2 carteros que recogían la correspondencia de los buzones de los tranvías números 12, 21, 23, 24 y 25.  Estaban en la Puerta del Sol en el Ministerio de Gobernación.

El quinto grupo estaba formado por 2 carteros que recogían los buzones de los tranvías números 9 y 10. Los carteros estaban en la calle Preciados. El horario de recogida era de 8 a 21 horas

El sexto grupo estaba integrado  por 4 carteros que recogían los buzones de los tranvías números 14, 15, 16, 22, 26, 27 y 29.  Esta sección estaba localizada en la confluencia de la Calle de Atocha  con Glorieta de Atocha. El horario de recogida era de 8 a 20.45 horas.
Además estaba asistido por 2 carteros que llevaban la correspondencia a la estafeta  de Alcance de Mediodía (actual Estación de Tren de Atocha)

El séptimo grupo estaba integrado por 1 cartero que recogía la correspondencia de los buzones de los tranvías números 8,9 y 10. El horario de recogida era de 15 a 21.35 horas.
Este horario diferente se debía a que  la estafeta del Alcance Norte comenzaba a las 15 horas.
El grupo estaba asistido por un cartero que llevaba la correspondencia recogida a la Estación del Alcance Norte (Estación de Príncipe Pío)




Lo malo es que Correos no se puso de acuerdo con la Compañía de Tranvías sobre quien era el responsable del mantenimiento de los buzones y cuando se sustituía un tranvía el nuevo salía sin buzón, incluso se daba el caso de que si retiraban un tranvía por avería, el buzón se iba al taller con las cartas y hasta que el tranvía no volvía al servicio, y pasaba por Sol, no se recogían las cartas del mismo. Ello, unido a la implantación de buzones en las calles, hizo que poco a poco el servicio fuera languideciendo hasta desaparecer por completo durante la Guerra Civil, con la excepción de Bilbao donde se encuentran matasellos en los años cuarenta.

Carta circulada de Bilbao a Buenos Aires en noviembre de 1940 con matasello Tranvías Bilbao y marca después de la salida. Fuente ágora de filatelia. Aportación de Lupus



La correspondencia que se enviaba por medio de la Estación del Norte (actualmente Príncipe Pío) o de la del Mediodía (actualmente Atocha) y a la que le ponían el matasello de Tranvías Norte o Tranvías Mediodía. Pese a lo que pudiera pensarse, la misma se recibía en la Central, se separaba, se matasella con el matasello correspondiente y se enviaba, por medio de un cartero, a dichas estaciones, en otro tranvía, con un billete gratuito.

Norte tranvías. Fuente ágora de filatelia







Fuente Ágora de Filatelia. Aportaciones de Rafael Ángel Raya (Centauro)


Dado que a toda la correspondencia que se encontraba en el buzón del tranvía se le ponía uno de los matasellos utilizados por el servicio, nos podemos encontrar cartas de franqueo reclamado o tasadas. Lo que no puede existir es un envío certificado o asegurado ya que ello implicaba la presencia del remitente en una oficina de Correos.


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