lunes, 3 de marzo de 2014

¿Sabías que...? La carta más antigua escrita por una mujer. Autor José María Puga

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Publico en la sección de ¿Sabías que...? un interesante artículo de José María Puga donde nos contara cual fue la primera carta escrita por una mujer.
Muchas gracias José María.
Espero que os guste.
La carta más antigua escrita
por una mujer


La Muralla de Adriano, fortificación romana levantada en el norte de Britania, se extendía  desde el golfo de Solway, en el oeste, hasta la desembocadura del río Tyne, en el este. Su función era la de proteger la frontera norte de la zona romana en Britania contra los caledonios. También marcó la frontera de la jurisdicción civil romana. El emperador Adriano ordenó su construcción hacia el 122 d.C. Estaba construida de piedra en su totalidad tenía de 2,4 a 3 m de grosor y probablemente de 3,6 a 4,8 m de altura. Fue abandonada hacia el año 400. A lo largo de su trazado se han descubierto asentamientos militares y civiles de gran importancia como el de Vindolanda, cerca de la localidad de Chesterholm, al norte de Inglaterra.


Este campamento romano amurallado, Vindolanda, cumple formalmente las normas de construcción romana, forma cuadrada, cruzado perpendicularmente por las dos vías principales, “Cardo Máximus” y “Cardo Decumanus”, que quedaban delimitadas por las cuatro puertas en la muralla y con una distribución interna ortogonal que delimitaba el conjunto de las dependencias del asentamiento.


En ese yacimiento inglés se han conservado objetos de madera, de cuero, así como objetos de metal, monedas y vasijas, pero  uno de los descubrimientos que distingue a Vindolanda son unas tablillas de madera mitad-quemadas que han revolucionado los conocimientos sobre la vida de la gente en esa frontera y cuáles eran sus preocupaciones.

Las tablillas de Vindolandia (finales del siglo I d. C), son una serie de tablillas de madera conteniendo mensajes breves que se intercambiaban los militares romanos asentados en Vindolanda con otros de otros lugares. La mayoría tratan cuestiones cotidianas relativas al suministro y otros asuntos prácticos en la vida de la guarnición. Son abundantes las referencias que se hacen al estilo de vida y costumbres de una importante guarnición militar romana. Se encontraron en las excavaciones realizadas en los años ochenta del pasado siglo XX. Aparecieron más de 1000, de las cuales unas doscientas constituyen documentos significantes.

Son verdaderos documentos postales, cartas, similares a una actual tarjeta postal, escritas en una cara y figurando en la otra el destinatario. Es posible que las cartas de esta clase viajasen a menudo como parte de un conjunto y eran dirigidas simplemente a los individuos (identificado por nombre y destino) dentro de una unidad militar. Están construidas con madera de roble con la superficie bien pulida.


Restos de una tableta no escrita

Escribían en ellas con plumas construidas de hierro o madera dura. Está escritas en latín cursiva, sin puntuaciones ni espacios, a doble columna, muy abreviadas, el destinatario y la dirección están en la primera línea seguidos por un saludo en la segunda línea. Utilizaban tinta compuesta de carbón, goma arábiga y agua. Estas tablillas se han conservado milagrosamente gracias a las condiciones anaerobias en esas profundidades que las han preservado de la desintegración normal. 

Restos de una tableta escrita

El formato de la letra de Vindolanda es idéntico. La hoja se utiliza en su mayor dimensión, a lo ancho. Se escribe en dos columnas (de izquierda a derecha, por supuesto), de las cuales la columna izquierda tiende a ser más amplia que la de la derecha. La dirección se escribe en la otra cara. Varias de las tablillas de Vindolanda contienen unas muescas cortadas en  los bordes derecho y izquierdos, al parecer para atar varias de ellas entre si, a modo de libro plegado en Zig-zag, cuando se empleaban varias para el mismo destinatario.


Como ejemplo de un mensaje que sabemos que ha llegado a destino, podemos tomar la carta que Sulpicia Lepidina, la esposa del comandante de una fortaleza próxima, envió a Claudia Severa, la esposa del comandante de Vindolanda, y que se recibió en la guarnición romana de Vindolanda hacia el año 105 D.C. en la que le invitaba a su cumpleaños.

Se trata de una carta conmovedora, y dice así: Claudia · Seuerá Lepidinae suae salutem. iii Idus Septembres soror ad diem sollemnem natalem meum rogó libenter faciás ut uenias ad nos iucundiorem mihi diem interuentú tuo facturá si [...] Cerialem tuum salutá Aelius meus [...] et filiolus salutant [...] sperabo te soror. uale soror anima mea ita ualeam karissima et haue
En el remite:
Sulpiciae Lepidinae Cerialis a Seuera

Su traducción sería:

Saludos de Claudia Severa a su Lepidina. El 11 de septiembre, hermana, día de la celebración de mi cumpleaños, te ruego que si quieres vengas para hacernos felices con tu presencia. Saludos a tu Cerial de mi Elio y mi hijito.
Te espero, hermana. Adiós, hermana, alma mía, prospera como yo, saludos.

Remite: a Sulpicia Lepidina, esposa de Cerial, de Severa.


Esta es la carta más antigua escrita en latín por una mujer que se haya encontrado hasta ahora. 
José María Puga
Bibliografia: Varias páginas de Internet.







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