miércoles, 25 de septiembre de 2013

Historias del Viejo Madrid. El Perro Paco, la mascota de Madrid.


Hoy quiero hablaros para esta sección del Blog, del Perro Paco, una historia bastante desconocida pero emotiva, el relato de cómo un perro vagabundo se convirtió en la Mascota de Madrid y como podía acceder a los cafés más selectos, teatros e incluso a las corridas de toros.

El perro Paco era uno de tantos perros vagabundos que abundan en todos los lugares. El 4/10/1879, día de la festividad de San Francisco de Asís, tuvo la feliz idea de deambular por las cercanías del  celebre Café Fornos,  en la Calle Alcalá esquina con la Calle Virgen de los Peligros.
 
 

En este Café se celebraban las famosas tertulias, frecuentadas por artistas, literatos, políticos, etc, que discutían sobre la actualidad madrileña.
El Café Fornos en el año 1908. Fuente Wikipedia
 

Tras una de esas reuniones paseaba el Marques de Bogaraya, que llegaría a convertirse en el Alcalde de Madrid, con sus amigos, por las cercanías del Café. Paco se les acerco y el Marqués decidió, medio en broma con sus amigos,  invitarle a cenar en el Café Fornos. Y le bautizaron como Paco por ser el día de San Francisco de Asís.

Este fue el inicio de una bonita amistad, Paco, comenzó a frecuentar el Café cada noche, para ver a su nuevo amigo, que le obsequiaba con comida. Si el marqués no estaba a Paco no le faltaban amigos dispuestos a obsequiarle con un trozo de carne, y el perro a cambio les acompañaba a su casa.

Sus amigos intentaron en múltiples ocasiones cobijarle en sus casas, pero Paco, era un perro libre, que prefería vivir por las calles de Madrid, y deambular libremente.

Con el devenir del tiempo Paco, se convirtió en la mascota de Madrid, se le dedicaron canciones, los periódicos relataban sus hazañas, e incluso se publicó el Periódico El Perro Paco, donde se recogían las opiniones políticas y sociales de la mascota de Madrid. Además hubo dulces con su nombre y chocolatinas con su imagen.
Fuente:
 

Paco, frecuentaba obras teatrales e incluso corridas de toros. Era bienvenido en cualquier sitio de Madrid.

Por la mañana le gustaba deambular por la calle Sevilla, por las cercanías del Café Imperial (lugar frecuentado por los toreros), el Café Inglés, o incluso, en el Círculo Militar, donde se le permitía la entrada a este selecto club.
 
Calle Sevilla. Fuente http://www.skyscrapercity.com/
 
 

Por la noche acudía al Teatro Príncipe Alfonso o al Español, cuando no se representaban dramas, e incluso ladraba si la representación no le gustaba.

Cuando salía de las representaciones dormía en cualquier sitio que estuviera alguno de sus amigos; el Café Fornos, al exclusivo Veloz-Club (donde actualmente se encuentra el Casino de Madrid) o a la Gran Peña. En verano dormía en el portal del Palacio de la Duquesa de Santoña en la calle Príncipe esquinas con Huertas.

Madrid antes de la Plaza de Toros de las “Ventas” ha tenido varios cosos taurinos, muy cerca de la Calle de Alcalá, existía la Plaza de Toros de Alcalá, que se ubicaba en las actuales calles de Claudio Coelho y Conde de Aranda. Esta plaza fue derruida a comienzos de los años 1870.

Plaza de Toros de la Calle Alcalá. Fuente http://www.skyscrapercity.com/
 
En su lugar se construyo la Plaza de Toros de Goya, que estaba ubicada sobre el actual Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid, que fue inaugurada el 4/09/1874.

En los días de corrida a Paco por la mañana le gustaba acudir a las pruebas de Caballos, o cuando trasladaban los toros a la Plaza desde el Abroñigal (el Arroyo Abroñigal es un afluente del río Manzanares, en la actualidad soterrado por la M-30 y que antiguamente se atravesaba por 2 puentes: el puente de Vallecas y el de Ventas).

Por la tarde le gustaba acompañar a los carruajes de los toreros desde el Café de Fornos hasta la Plaza de Toros, subiendo por la calle Alcalá. Además podía acceder dentro de la plaza de Toros y tenía reservado un sitio en el tendido 9 y ladraba a los toros si eran malos y también a los malos toreros.

Pero Paco en una fatídica tarde del 21 de junio de 1882 decidió acudir a una novillada organizada por el gremio de vinateros, dirigida por Salvador Sánchez Frascuelo.

En muchas ocasiones tenía la costumbre de saltar al ruedo en mitad de la corrida, y en esa tarde cuando José Rodríguez de Miguel, conocido popularmente como Pepe el de los Galápagos, porque tenía una taberna en la calle Hortaleza, frente a la Fuente de los Galápagos, se disponía a matar al novillo, Paco salto al ruedo, y Pepe no se sabe si accidentalmente o no, dio una estocada  a Paco, lo que causo el malestar y la indignación del público asistente y el torero, pudo salvarse gracias  a la intervención de Felipe Ducazcal.

Paco fue llevado a un veterinario para que le curaran sus heridas. Este suceso ocasiono una gran conmoción en la ciudad, los medios de comunicación de la época se hacían eco sobre las noticias de la salud de la mascota de Madrid, la gente lloraba por las calles. Finalmente el día 27 el diario la Época recogía la noticia del fallecimiento de Paco, y que Severini, disecador de cámara iba a disecar a la Mascota de Madrid
 

 Se piensa que fue llevado al Museo Taurino donde estuvo hasta su cierre en el año 1889. Luego se piensa que puede estar enterrado en el Retiro, pero nadie sabe, el lugar exacto.

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